Lisboa.
Capital
de Portugal, situada en la desembocadura del rio Tajo. Para descubrir los
rincones más místicos de la ciudad y recorrerla a conciencia, con tres días
tenemos suficiente. Así que este viaje no requiere de una gran planificación…,
es más bien una escapada.
Lisboa,
es una ciudad de contrastes como pocas. Esta capital Lusa, bañada por el Océano
Atlántico, en la que hoteles, edificios señoriales, tiendas de grandes firmas y
restaurantes de lujo cohabitan con fachadas y calles decadentes, casi siniestras,
que recuerdan a una Lisboa antigua, profunda y señorial creando una armonía
perfectamente discordante entre lo
poderoso y lo caduco, lo dinámico y
lo decrépito. Me resultó a priori fría y gris.
(Según el barrio) También, tuvo que influir la lluvia porque, los primeros días que estuve, llovía. Las viejas fachadas de
los edificios,mojadas, parecían estar a punto de venirse abajo, desconchadas y descuidadas,
las estrechas callejuelas adoquinadas se entrelazaban sin ningún orden. Parecía
como si el tiempo se hubiese detenido en aquel lugar, se me antojó una ciudad
obsoleta. Como los edificios no están muy bien conservados parece que sea una
ciudad sucia, no es cierto pero sí da esa apariencia. Empero, otros rincones
de la ciudad, están repletos de modernos edificios, grandes avenidas
perfectamente planificadas y puentes extraordinarios. La esencia y el espíritu
de la ciudad residen en ese mundo de contrastes. También es ciudad para todo tipo de bolsillos,
pues tienes desde los sitios más chic y sofisticados hasta los más económicos,
sin perder encanto por ello.
*Lo
que me resultó realmente difícil fue escuchar un fado a buen precio. Los
restaurantes donde ofrecían cena y fado, no bajaban de los 60 euros persona (y
la cena no es que fuera nada del otro mundo) y en los bares pedían unos 25
euros copa y fado…Cuando en Lisboa se puede comer desde 5 euros y menú de tres
platos por 20€. Las mejores zonas para comer y cenar son la Plaza Rossio, La Alfama y
el Barrio Alto. Yo es que no soy muy forofa de
los Fados, me parece una música muy triste, teniendo
en cuenta que en el fado se expresan los
malos momentos de la vida a través del canto, pero bueno si hay que verlo y oírlo…recomiendo
que sea en el barrio de Alfama donde hay mucha oferta. Y siendo uno de los
barrios más históricos y afamados de Lisboa, de paso, lo recorremos. Cuando los
Árabes invadieron Lisboa se establecieron en este barrio, y lo más
característico es el azulejo en tonos azules que trajeron ellos a Portugal.
Allí nos encontramos con obras tan interesantes como La Catedral, El mirador de
Santa Lucia o El Castillo de San Jorge.
Lisboa,
apodada “la ciudad de las siete colinas” tiene calles
tan empinadas que los vehículos no pueden circular por ellas, es una buena
excusa para utilizar los tranvías amarillos, los elevadores o probar la resistencia de tus piernas jeje. Porque
lo bonito de Lisboa es perderse por sus calles adoquinadas, sus cuestas, sus
bajadas, sus barrios. Caminar por la Rua Augusta, la calle peatonal por
excelencia de Lisboa, plagada de bares y terrazas te encantará. El precio de la
misma bebida en un bar o en otro puede variar mucho, por ejemplo, te puedes
pedir la cerveza típica, la Imperial, y en un bar costarte 50 céntimos y en
otro 2€. Desde la Plaza Figuera, también llena de zapaterías y peleterías, podéis
tomar el tranvía 28 para subir hasta el Castillo San Jorge. El tranvía 28
circula cerca de muchos monumentos de la ciudad, por lo que podéis utilizarlo
como bus turístico.
A lo largo de Avenida Liberdade (Avenida
de la Libertad), que es la enorme arteria principal de la ciudad, se encuentran:
*La Plaza Rossio (muy céntrica, comercial, repleta de
zapaterías y de fuentes y que contiene la
estación de Rossio con su fachada de estilo neomanuelino. En la plaza Rossio
confluyen calles muy animadas llenas de tiendas y cafeterías como El Café
Nicola.)
*La Plaza del Comercio (a orillas del rio Tajo) donde está
ubicado el famoso café Martinho da Arcada, en el
que pasaba muchas tardes el escritor y dramaturgo José Saramago.
*La plaza del Marqués de Pompal. En esta plaza puedes tomar uno de esos típicos buses tour. Aunque Lisboa es una ciudad que concede la opción de callejear, una de las mejores maneras de conocerla para quien no quiera perderse ningún detalle es tomando un bus turístico, muy recomendable en Lisboa. El billete de este autobús, con audioguía, te permite recorrer a tu aire los lugares más interesantes de Lisboa. Simplemente, tienes que bajarte en la parada que quiera y vuelves a subir más adelante. Hay muchas paradas situadas en los principales puntos turísticos de Lisboa y puedes utilizarlo durante 24h. Hay autobuses cada media hora aproximadamente. Es una cómoda manera de conocer la parte más moderna y alejada de la ciudad donde se encuentra el Centro comercial Vasco de Gama, la Feria de Muestras, el famoso y moderno hotel Myriad, diseñado en forma de barco.
El autobús también pasa por el Parque Eduardo VII. Recomiendo bajar y recorrerlo
paseando.
*El
Barrio Alto y del Chiado, es donde se encuentran los rincones más pintorescos y
tranquilos de toda la ciudad. Para mí la
parte más encantadora y sofisticada de Lisboa, donde se encuentra el Elevador de Santa Justa y la estación de Cais do Sodré, El Ministerio Pero también es la mejor
zona para salir de marcha, donde encontrarás
bares bohemios para tomar copas en un entorno de buen ambiente muy
relajado y discotecas para bailotear.
Y disfrutar
de los típicos Pasteles de Belém resguardados en
el interior de su enorme fábrica-pastelería, acompañado de uno de esos
excepcionales cafés portugueses (cortos e intensos) La pastelería de Belém
suele tener siempre una cola de unos 10 min…pero vale la pena. A mí, que no soy
nada golosa y no me gusta la nata, me encantaron.
La mejor época para visitar Lisboa, desde mi punto de vista, es la de primavera u otoño, ni frio ni calor.
No obstante en verano puedes disfrutar de la playa y en invierno, aunque llueve
a menudo, no por ello desaparece el encanto de sus rincones únicos, su
fantástica gastronomía o las animadas noches del Barrio Alto. (Dicen que las
noches portuguesas son las más largas de Europa, las que empiezan más pronto y
acaban más tarde) Ni siquiera la
llovizna disuade a los lisboetas de tomar parte en la animada vida nocturna de
la capital. Aunque me topé con gente reservada, incluso áspera según momentos,
no puedo afirmar que sea el estereotipo del típico Lisboeta.
*Por
último y no menos interesante, os recomiendo coger el ferry en la Plaza del
Comercio y acercaros a la orilla sur del rio Tajo, a Cacilhas. Recorrer la zona histórica de Almada hasta el Castillo, que remonta probablemente a la época del
dominio árabe. Visitar el ayuntamiento reconstruido
con trazado pombalino después del terremoto de 1755. Disfrutar del arte contemporáneo en la Casa de Cera, descender en el ascensor panorámico
hasta el jardín del rio, admirar el monumento a Cristo-Rey
en lo alto (Construido, en hormigón armado, en cumplimiento de la
promesa que los Obispos portugueses hicieron al Sagrado Corazón de Jesús si
salvaba Portugal de la Segunda Guerra Mundial) y desde su explanada embelesarte
con una bellísima panorámica de Lisboa con el impresionante puente colgante 25 de Abril( parecido al puente de
Brooklyn) La fragata D.
Fernando II fue la última nave que hizo el llamado “Itinerario de la India” y
está varada en Cacilhas, como testimonio de la historia marítima portuguesa.
Por
descontado, ni que decir tiene, que en Cacilhas es obligado degustar una
mariscada regada con vinito de la tierra.
Principal
en la gastronomía portuguesa los pescados y mariscos, fundamentalmente el
bacalao, pero las carnes y los arroces también merecen mucho la pena. Las sardinas, plato típico de Portugal, con mucha sal
por encima. Pan con mantequilla o paté de sardina.
Tiene
mucha fama en Lisboa, en Portugal en general, el jamón español.
Dónde:
Restaurante
Vascocosta, en la rua D. Luis I nª36.
Ideal para comer menú en un ambiente precioso y acogedor.
El
Café Gelo es una famosa cafetería tradicional de
Lisboa situada en la Plaza de Rossio. Muy económica.
Sr.Fado de Alfama. Casa de Fados es un restaurante perfecto para cenar y comer a ritmo de Fado,
excelente comida y decoración coqueta.
En
la calle Trindale nº 20, Chiado.
En
el café Garret, calle Garret 120. Chiado.