¡Hola, viajer@s! Aquí estoy con un nuevo recorrido.
Si hay un viaje que combina historia viva, contraste urbano y ese ambiente cautivador que nos engancha a todos, es la clásica ruta por Marruecos: Fez, Casablanca y Rabat.
Recientemente me embarqué en este itinerario de cuatro días con sus cuatro noches entre tajines humeantes, callejones medievales, palacios de ensueño y arquitectura atlántica. Prepárate un té de menta, porque aquí te cuento la experiencia con todos los detalles y datos curiosos para tu próxima escapada.
Días 1 y 2: Fez, sumergirse en el laberinto más fascinante del mundo
Llegar a Fez el-Bali (la gran medina) es lo más cercano que tenemos a una máquina del tiempo. Cruzar la majestuosa puerta Bab Boujloud —la famosa "Puerta Azul"— es dejar atrás el siglo XXI y entrar en un entramado de más de 9.000 callejuelas peatonales. Fez alberga una de las zonas peatonales más grandes e históricas del mundo. Explora los laberintos de la Medina de Fez para sumergirte de lleno en la cultura tradicional marroquí.
Dato curioso sobre la Puerta Azul: Si te fijas bien al cruzar Bab Boujloud, verás que es azulejada en color azul por la cara exterior (el color tradicional de la cerámica de Fez) y en color verde por la cara interior (el color sagrado del Islam y símbolo de Marruecos). ¡Un detalle fascinante de bienvenida!
Qué hacer en Fez
Un imprescindible culinario: Justo al atravesar la Puerta Azul para entrar al zoco, encontrarás varios restaurantes con terrazas en las alturas. Te recomiendo totalmente subir a comer o cenar en uno de ellos; las vistas panorámicas de la puerta iluminada y el bullicio de la medina desde arriba son todo una curiosidad. Si vas en coche, aparca en el parking de la plaza, frente a la puerta, es barato. Justo en la puerta contratamos a un guia que por 10€ nos hizo un recorrido de dos horas enseñandonos lo mas importante de la medina mientras nos contaba su historia. Fue muy amable y nos enteramos de cosas interesantes que no os voy a revelar, pues las tendreis que descubrir.
Tarde de artesanía: Maravíllate con los azulejos zellige, pintores callejeros y la madera tallada de la Madrasa Bou Inania antes de poner rumbo a la famosa curtiduría Chouara a la que nos llevó el guia.
Dato curioso de las curtidurías: El proceso de curtido de pieles en Fez no ha cambiado prácticamente nada desde la Edad Media. Para ablandar el cuero utilizan una mezcla de excrementos de paloma y cal. En las terrazas superiores te regalarán una ramita de menta fresca para ponerte bajo la nariz; ¡no la rechaces si quieres sobrevivir al intenso olor!
Para mi gusto, Fez es parecida a Tetuán, con esa sensación de estancamiento. Cuando se mira mas allá del decorado turístico, ambas ciudades transmiten esa vibra de lugar anclado en el pasado, decadente y rígido en sus costumbres. Pero para eso viajamos, no? Para recorrer otros parajes y vivir otras culturas.
La cara y la cruz de Fez
Fez se siente un poco más actualizada porque ha aprendido a comercializar su decadencia. Al ser una de las ciudades imperiales más famosas, hay una inyección constante de dinero para restaurar palacios y convertirlos en riads de lujo; hay wifi en los restaurantes turísticos y cajeros automáticos, lo que da una falsa sensación de modernidad. Sin embargo, la realidad es que si te sales de la ruta turística principal, la medina sigue funcionando con dinámicas del siglo XII. Para muchos, este ambiente social y su conservadurismo religioso la hacen sentir sumamente rancia y asfixiante, pero es precisamente ese choque lo que la vuelve un destino tan complejo e impactante. La conducción es un caos controlado, como en todas las ciudades de Marruecos,la gente es amable y el ambiente es seguro.
Dónde comer y cenar en Fez
Día 1: Para el almuerzo, Culture Box ofrece una pastilla de pollo increíble (esa mezcla de dulce y salado con canela que en Marruecos dominan como nadie). Se trata de un local moderno y acogedor muy cercano a la entrada de la medina. Es ideal si buscas una cocina marroquí tradicional fusionada con un toque contemporáneo. Destacan la sopa harira casera y su riquísima pastilla de pollo. Opciones modernas con alternativas vegetarianas y wraps.
Por la noche, el ambiente relajado de The Ruined Garden es perfecto para cenar entre ruinas restauradas, aunque no tiene tanto glamour, es curioso.
Día 2: Tras tomar un cóctel al atardecer en el elegante rooftop del Riad Fès, la gran cena del viaje fue en el Riad El Yacout, situado en pleno corazón de la medina (cerca de la zona de Batha y Bab Boujloud). Cenar en su imponente patio central, rodeado de arcos con mosaicos Zellige tradicionales, su piscina iluminada y la icónica fuente con la esfera armilar de hierro en el centro, te hace sentir en un auténtico palacio árabe. Además, teniamos musica en vivo mientras cenamos. Dos cantantes acompañados con guitarras para nuestro deleite.
Dato melómano curioso: El Riad El Yacout no es solo una joya arquitectónica; fue el lugar elegido por la mítica banda de rock U2 para instalar su estudio de grabación durante parte de la producción de su álbum No Line on the Horizon.
Locales de moda para tomar una copa:
Cócteles de autor en un entorno sofisticado y refinado.
Ambiente perfecto para disfrutar de la puesta de sol sobre la medina.
Día 3: Casablanca, entre la grandeza del Atlántico y el ritmo latino.
Pusimos rumbo a Casablanca, segun decian: una metrópoli moderna con un pulso económico vibrante y una energía totalmente diferente a la de Fez...Bueno, por eso viajamos, para que no nos lo cuenten y saquemos nuestras propias conclusiones...
La estrella indiscutible del día fue la Mezquita Hassan II. Ver ese minarete de 210 metros alzarse sobre las olas del océano Atlántico deja sin aliento. ¡Me maravilló!!! Ademas de ocupar una plaza entera, es preciosa, sublime, elegante, me gustó tanto como el Thaj Mahal, ...Ya, ya, he exagerado un poco, pero de verdad que es impactante. Dato curioso: El techo del salón de oraciones de la Mezquita Hassan II es retráctil. Pesa 1.100 toneladas y se abre en solo tres minutos para que los fieles puedan orar directamente bajo el cielo abierto.
Aunque he de comentar: El contraste de Casablanca, de la opulencia al abandono.
Si la Mezquita Hassan II impresiona por su magnitud y ostentación a orillas del Atlántico, cruzar la calle e internarse en los barrios que la rodean devuelve una bofetada de cruda realidad. Basta alejarse unos pasos del mármol reluciente para encontrar un entorno urbano completamente dejado de la mano de Dios. La decadencia salta a la vista en cada esquina: fachadas envejecidas con la pintura totalmente descascarillada por el salitre, ventanales rotos que dejan entrever el paso del tiempo y construcciones precarias con puertas y ventanas desvencijadas que no reparan. Es un choque frontal y desgarrador entre el lujo millonario del gran templo y la evidente falta de inversión en la vida cotidiana de sus vecinos, donde la desidia institucional parece haber olvidado a quienes habitan a la sombra del monumento más emblemático del país.
Tras pasear por el pintoresco barrio colonial de Habbous, según lo denominan: la medina moderna, y comer un tajine de pescado al fresco en La Sqala (dentro de una fortaleza del siglo XVIII), la tarde continuó por el paseo marítimo de La Corniche.
Alojamiento: Nos alojamos en el Barceló Casablanca, una opción de 4 estrellas céntrica, moderna y súper cómoda.
es un restaurante situado dentro de las murallas de una antigua fortaleza del siglo XVIII a la entrada de la medina vieja, este restaurante ofrece un pintoresco jardín andaluz para comer al aire libre.Noche en Casablanca: Tras curiosear el ambiente del famoso Rick’s Café (el local inspirado en la película de 1942), tomamos una copa con vistas panorámicas en Sky 28 y en
Una terraza en azotea de estilo jungla urbana sobre el JM Suites Hotel, muy popular entre el público local e internacional. Ambiente cosmopolita y festivo con sesiones de DJs los fines de semana y cerramos la noche en La Bodega de Casablanca, el local perfecto si buscas ambiente latino y música para bailar, como es mi caso. Porque en Marruecos se baila salsa y bachata en varias ciudades, sobre todo en Casablanca y Rabat. La cultura de bailes latinos en Marruecos está casi concentrada en Casablanca, Marrakech y Rabat (donde hay escuelas, socials semanales y congresos).
Día 4: Rabat, la elegancia tranquila de la capital
La última parada fue Rabat, una ciudad que suele quedar eclipsada por otras imperiales, pero que es una auténtica joya con una atmósfera muy relajada, cuidada y limpia, limpia, limpísima. Una de mis ciudades preferidas de Marruecos junto con Tánger.
Comenzamos la mañana recorriendo las casitas blancas y azules de la Kasbah de los Udayas, paseando por sus callejuelas floridas con vistas a la desembocadura del río Bouregreg. De ahí, fuimos a admirar la majestuosa Torre Hassan y el imponente Mausoleo de Mohamed V.
Dato curioso: La Torre Hassan iba a ser el minarete de la mezquita más grande del mundo en el siglo XII. Tras la muerte del sultán Yaqub al-Mansur, las obras se detuvieron en seco. La torre se quedó a la mitad (44 metros de los 86 proyectados) y hoy el recinto está repleto de más de 300 columnas de piedra que nunca llegaron a sostener un techo.
Tras pasear explorando las románticas ruinas de la necrópolis de Chellah, tomar una cerveza en Le Dhow, un barco de madera restaurado amarrado en el río,escuchando musica en diresto, fue una experiencia de diez.
Perderse por la Medina de Rabat, sin prisa, sin rumbo y aventurandose a no saber salir a menos que te guien a la salida más proxima es todo una experiencia. El zoco de Rabat no es muy grande y tien buenas imitaciones. Tomar un té de menta en el café des Oudayas con vistas al mar desde la medina.
Para cerrar el viaje por todo lo alto, cenamos en el pintoresco riad Dar Zaki en la medina. Muy recomendable. Aunque recomendables hay muchos lugares, para comer, cenar y bailar:
Dar El medina:(en la medina) Se come muy bien y por las noches tiene actuacion de musica en directo.
Casa José, tapas: (en avd Mohamed V) Recurrente cuando ya has comido mucho tajín. Con espectaculo flameco algunos dias de la semana.
La casa Emma, buena comida.
Para comer, cenar y salir de noche:
Sky bar Rabat, Montecristo en Rive Hotel, El sky roof del hotel Onomo(frente estación de tren en Avd. Mohamed V)
Disfrutamos del ultimo dia comiendo en la terraza de Le Deck (en el hotel Fairmont), en la zona de la Marina en el barrio de Salé.Con su vista panoramica al Atlántico y la alcazaba. Lujo y relax. Y por último acudimos a
Mis consejos rápidos para tu ruta:
El transporte entre ciudades: El tren que conecta Fez, Rabat y Casablanca es rápido, cómodo, puntual y muy económico. ¡Es la mejor forma de moverse sin complicaciones! Los taxis rojos y azules son muy económicos para desplazarse por la ciudad. Y el tranvia para desplazarse por la ciudad cuesta 0,70€ el billete.
Pérdete en Fez: En la medina te vas a desorientar sí o sí. Si te pierdes, simplemente camina hacia arriba o dale unos dirhams a un guía local para que te encamine hacia la puerta más cercana.
Calzado cómodo: Entre las cuestas de Fez y los paseos de Casablanca y Rabat, tus pies van a acumular muchos kilómetros.












































