TOULOUSE

 

TOULOUSE: LA VILLE ROSE.



Toulouse es una ciudad para caminarla sin demasiados planes ni prisa.

Puedes venir cuatro días y dedicar una mañana entera a descubrir iglesias, perderte después por las calles de ladrillo rosa, comer en un mercado, tomar un café en una plaza, acercarte al Garona al atardecer y terminar cenando en un restaurante japonés de moda.

Tú decides si hoy te apetece cultura, compras, gastronomía, río, terrazas o simplemente caminar. Yo me ocupo de recomendarte los sitios imprescindibles que ver.

Comenzar por el corazón de Toulouse es muy buena idea.

LA PLACE DU CAPITOLE: probablemente la imagen más reconocible de Toulouse y un lugar por el que inevitablemente acabarás pasando varias veces porque es el gran centro de la ciudad y uno de esos lugares donde merece la pena sentarse en la terraza de alguno de sus muchos restaurantes simplemente para observar las fachadas de ladrillo rosado, los soportales y el barullo de la plaza. Bajo la plaza hay un enorme parking donde dejar el coche mientras paseas.

Para tomar algo o comer en este entorno está Le Bibent, una brasserie histórica con un espectacular interior Belle Époque.

Puedes entrar en el Capitole, visitar la Salle des Illustres y después perderte por las calles que salen de la plaza. 


Una de las calles te lleva al Hôtel d’Assézat Si te gusta la arquitectura y los antiguos palacetes de la ciudad, este es uno de ellos. Un magnífico edificio renacentista que actualmente alberga la Fundación Bemberg.

Aunque una de las cosas que más me gusta de Toulouse es que no necesitas entrar en ningún monumento para estar haciendo turismo, simplemente tienes que caminar: Rue du Taur, Rue des Arts, Rue Croix-Baragnon, La zona de Saint-Georges… La zona, alrededor de la rue de Metz y de las calles próximas al Garona, es perfecta para combinar arquitectura, tiendas, galerías y restaurantes.

Y esa luz que, sobre todo al final de la tarde, hace que entiendas perfectamente por qué la llaman la Ville Rose.

 

DOS IGLESIAS QUE SÍ MERECE LA PENA VER

No hace falta convertir el viaje en una ruta religiosa, pero hay dos lugares que yo no me perdería.


La basílica de Saint-Sernin. (San Saturnino, quien fue el primer obispo de Toulouse) Uno de los grandes símbolos de Toulouse y una de las grandes iglesias románicas de Europa. Su importancia está además relacionada con el Camino de Santiago: Saint-Sernin forma parte del patrimonio reconocido por la UNESCO. Así que encender una velita no está de más, (recuerda siempre, que toda vela o incienso que enciendas has de ponerle una intención).

Desde el Capitole llegas andando cómodamente. Fácilmente la encuentras abierta al público.

 

El Couvent des Jacobins


Este es, para mí, el lugar que más sorprende. Por fuera puede parecer una iglesia gótica más. Pero entra y mira hacia arriba. La famosa “palmera” de piedra de su iglesia alcanza unos 28 metros de altura y es una de las imágenes arquitectónicas más características de Toulouse. Además del interior, merece la pena recorrer el claustro.

Está, también, a pocos minutos del Capitole y de las orillas del Garona, por lo que se puede combinar perfectamente con un paseo por el centro.

 

LA TOULOUSE DE LOS LADRILLOS ROSADOS…

 

 PASEAR, COMPRAR Y PARAR A TOMAR ALGO


La zona de Saint-Georges es especialmente agradable para sentarse en una terraza. La propia Oficina de Turismo la señala como una de las plazas más animadas de la ciudad. Es el típico lugar donde puedes decir: “Solo tomamos un café.”  Y una hora después sigues sentado sin aburrirte solo mirando en derredor.

EL GARONA: EL OTRO GRAN PASEO

Aquí empieza otra Toulouse. Baja hacia el río. La zona de la Daurade, el Pont Neuf, el Pont Saint-Pierre y el Port Viguerie es uno de los paseos que no deberías perderte. Tranquilo y precioso. Especialmente al final de la tarde. Desde las orillas tienes una perspectiva hermosísima de la ciudad y de algunos de sus edificios más reconocibles. Y hay algo que recomiendo especialmente: cruzar el Pont Saint-Pierre al atardecer.

La ciudad empieza a iluminarse y el río cambia completamente de aspecto. ¡Qué romántico!

 

LA NORIA Y EL RESTAURANTE JUNTO AL RÍO



Aquí está uno de esos planes que tienen ese punto turístico que, sin embargo, merece la pena durante el verano, la Grande Roue se instala en el Port Viguerie, junto al Garona. Desde arriba tienes vistas del río, el Pont-Neuf, los Jacobins y el perfil de Saint-Sernin.

Y justo en esta zona aparece Racinesuna guinguette de verano situada frente al Garona, entre el Pont Neuf y el Pont Saint-Pierre. Es un sitio pensado para comer, tomar algo y quedarse un rato junto al río. Os lo recomiendo 100%.

Así que aquí tienes una combinación muy fácil:

paseo por el Garona → terraza → copa → noria al anochecer.


Eso sí: la noria es estacional, así que hay que comprobar las fechas cuando se vaya a viajar. La información turística de 2026 la sitúa del 14 de julio al 6 de septiembre.


 El Jardín Japonés Pierre Baudis. Situado dentro del parque Compans-Caffarelli.


Un remanso de paz, lagos esculturas, vegetación...Para tomarse un descanso.Un puente rojo, una isla del paraiso, el monte Fuji,las piedras de los tres santos...







LA TARDE-NOCHE

Toulouse tiene una vida de terrazas muy marcada. Una de las zonas que funciona muy bien es Saint-Pierre. La plaza y sus alrededores tienen muchísimo ambiente, especialmente cuando hace buen tiempo.

Puedes cruzar el puente, sentarte a tomar algo y después volver caminando hacia el centro.

Para una copa algo más cuidada, Tempête Bar Restaurant combina restaurante y coctelería y abre hasta tarde algunos días. Y si prefieres algo más clásico y relajado, Au Père Louis es una vinoteca histórica de la rue des Tourneurs.


Recomendaciones: COMER EN TOULOUSE

Aquí sí merece la pena alternar.

Un día puedes probar la cocina tradicional de la región —cassoulet, pato, productos del suroeste— y otro olvidarte completamente de Francia.

Porque Toulouse tiene una oferta gastronómica bastante más internacional de lo que uno podría imaginar. Y me sorprendí de encontrarme tanto restaurante japonés

JAPÓN EN TOULOUSE Si disfrutas comiendo comida japonesa, yo destacaría especialmente estos sitios, pues para mí la degustación fue una delicia.

Kumo: Está en Rue des Lois, muy cerca del centro histórico, y actualmente aparece con una valoración de 4,8 sobre 5 y más de 700 reseñas.


OTOYA SUSHI.
Es un local muy pequeño, no tiene mesas solo una barra y a medio día cierra a las 14h.Pero la comida la preparan delante de ti y en el momento, la colocan en unas barquitas que navegan por un rio, bastante original, que pasa a lo largo de la barra y tú puedes ir cogiendo lo que desea comer.

HIKARI Sushi & Roll

Otra alternativa si buscas sushi y cocina japonesa, situada en Allées des Soupirs.

Y para algo mucho más informal y rápido, está Tokyo Bento, en la rue du Taur.


Recomiendan  comer en uno de los restaurantes del primer piso del Mercado de Victor Hugo..., para gustos colores, está claro que hay que ir a ver el edificio, pero quedarse a comer me pareció  claustrofóbico; mucho barullo, calor, olores intensos... En fín, preferi comer en un restaurante muy agradable a la vuelta de la esquina: gruponino. Delicioso.






PARA UNA CENA MÁS ESPECIAL

Si una de las noches quieres darte un homenaje, Toulouse también tiene restaurantes de alta cocina.

Por ejemplo, Hortùs Toulouse, en la rue Croix-Baragnon, o M by Mo BACHIR, en la rue Mage.

 


TOULOUSE

Es una ciudad que se disfruta a pie.

Resumo lo importante:

Capitole para empezar.

Saint-Sernin y Jacobins para entender su patrimonio.

Hôtel d'Assézat para descubrir la Toulouse renacentista.

Las calles del centro para pasear y comprar.

Saint-Georges para las terrazas.

El mercado Victor-Hugo dicen que, para comer; yo preferí comer en los locales de alrededor.

La Daurade y el Garona para el paseo.

Pont Saint-Pierre para el ambiente.

Port Viguerie para la terraza junto al río.

La Grande Roue si coincide con la temporada.

El centro histórico es el pulmón activo de la ciudad rosa, un barrio rodeado por el bulevar de Arcole, el bulevar de Estrasburgo, la calle de Metz, (la principal de compras) y la plaza Esquirol. Es perfecto para ir de compras y hacer turismo, zonas decididamente ruidosas y concurridas. El barrio de las Carmelitas es un pequeño pueblo en el corazón de Toulouse con un ambiente tranquilo, diferente y acogedor; mucha gente joven, restaurantes, pequeños cafés-bar con conciertos. El barrio de Saint-Cyprien es uno de los más populares, dinámicos y atractivos de la ciudad. Yo buscaría alojamiento en el centro aunque huyendo de las calles mas bulliciosas. 

Este hotel me encantó:



Y por la noche...

elige restaurante, terraza, vino, japonés o cóctel según te apetezca, y ¡la ciudad iluminada!


Y de aquí a Carcasona, pero esto os lo cuento en otra entrada...



 

Comentarios

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